Publicado: 31 de Agosto de 2012 a las 14:27


Sobre una suave música de la época, una atmósfera cálida y tenue envuelve el recorrido por Hammam Al Andalus, salpicado de contrastes térmicos: relajación absoluta en la sala caliente y estimulación en la fría. La sala templada es siempre la más grande, pues recuperando costumbres de la época, recrea el enclave del hammam donde las conversaciones sobre política, religión o conquistas se alargaban durante horas. En la sala de vapor la piel termina de prepararse para el masaje, realizado con aceites aromáticos de rosa, lavanda, violeta o ámbar rojo.